Viena celebra el centenario de la muerte de Gustav Klimt


Austria celebra el centenario de la muerte del que posiblemente sea uno de sus artistas más célebres, Gustav Klimt. Una serie de exposiciones y actividades por todo el país nos acercan al pintor desde múltiples perspectivas: el saqueo de sus obras, su influencia en el arte posterior, su inspiración o las diferentes etapas de su trayectoria.

Las obras del artista austriaco muchas veces desencadenaron escándalo por su intensa energía sensual, por sus imágenes provocadoras y llenas de turbadora energía. La crítica que sufrió en vida le valió para parafrasear a Schiller: “Si no puedes agradar a todos con tus méritos y tu arte, agrada a pocos. Agradar a muchos es malo”.

Klimt, con formación academicista, rápidamente encontró un hueco en la historia del arte gracias a sus obras cargadas de sensualidad, con un estilo personal totalmente ecléctico jugando con puntos de vistas y cortes poco habituales y otorgando un alto poder expresivo a la línea.

Gustav Klimt“No existe ningún autorretrato mío. No me interesa mi propia personalidad como objeto de un cuadro, sino más bien me interesan otras personas, en especial mujeres, otras apariencias… Estoy convencido de que como persona no soy especialmente interesante”, decía Klimt.

A parte de su actividad artística, Klimt tuvo un papel muy destacado en el grupo de la Secesión Vienesa, en su rol como fundador y líder del grupo no sólo fue una poderosa influencia para artistas como Egon Schiele, sino que trató de apoyar la obra de jóvenes talentos para evitar el éxodo de artistas al extranjero.

En 2018 Viena se llena de arte, rememora el 1900, un año especialmente intenso donde muchos artistas, científicos y arquitectos dejaron una huella imborrable. Éste no es sólo el año de Klimt, sino también el de Moser, Gerstl, Kokoschka, Egon Schiele, Günter Brus, Thomas Palma, Madame Ora y Moriz Nähr entre otros.

Con este panorama artístico, quién no desearía poder despertarse en el hotel Eurostars Embassy 4*; desayunar en el legendario Café Central, el que fue escenario de acaloradas tertulias políticas y filosóficas de principios de siglo XX; pasear hasta la Villa Klimt y disfrutar de la exposición Klimt lost, que analiza el robo, el expolio y la destrucción de que fue objeto parte de la obra de Klimt durante el nazismo; y acabar reponiendo fuerzas en una de las terrazas con vistas al Danubio.