Peligra uno de los sí­mbolos más conocidos de Berlí­n


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Berlí­n es una mezcla de pasado y presente y una de las huellas históricas más emblemáticas de la capital alemana es el local alternativo, Tacheles, «hablar claro» en hebreo.

Situado en el barrio judí­o, debido a los múltiples bombardeos que sufrió durante la segunda Guerra Mundial y la posterior fuga de habitantes de la Alemania oriental a la parte occidental, el edificio fue abandonado. El Gobierno alemán pensó en su demolición pero un grupo de jóvenes artistas procedentes de todo el mundo se adelantaron ocupándolo a fin de conseguir remodelarlo. Poco a poco se transformó en un centro de proyección cultural donde artistas desconocidos publicaban sus obras y con las ganancias debí­an asegurarse de mantener el buen estado el edificio, convirtiéndolo en un lugar de referencia para la cultura underground. Tanto es así­ que dada su amplia oferta cultural, su ininterrumpido horario y el simbolismo que desprende, es uno de los monumentos más visitados en la ciudad con 400.000 turistas al año.

A lo largo de las cinco plantas del edificio aún se pueden encontrar numerosas exposiciones de artistas y algunos bares en los que se puede tomar algo disfrutando de una atmósfera diferente, acompañados por música poco convencional en directo. Uno de los puntos fuertes de la comunidad es el patio del Kunsthaus Tacheles, un improvisado taller de excéntricos artistas que trabajan y exponen sus obras para venderlas al aire libre.

íšltimamente el ayuntamiento de Berlí­n y el banco propietario de la finca han promovido varios intentos de desalojo para derrumbar el edificio, pero tanto sus habitantes como los vecinos del barrio lo han impedido, pues es un punto neurálgico de ambiente social y cultural único en la ciudad. Con motivo de su 20 aniversario han sido muchas las voces del mundo cultural que han defendido su vigencia y la necesidad de que la casa continúe activa.

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