Barcelona, la Ciudad de los Prodigios

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Para esta semana, le hemos preparado un breve reportaje sobre la ciudad de Barcelona, con una serie de vídeos que estamos seguro serán de interés para los que estén pensando en pisar la ciudad condal. Una primera parte versa sobre la ciudad en sí, al que le siguen una serie de sitios recomendados, y los principales sitios de tapeo que no debería perderse. Incluimos datos sobre el alojamiento y la forma de realizar reservas online.

Dicen los que tienen la fortuna de visitarla que Barcelona es una ciudad acogedora, cálida, diversa y plural. Con el corazón abierto a un mar Mediterráneo que acaba de redescubrir pero mirando con el rabillo del ojo a las vanguardias que se cuecen en las principales urbes europeas. El escritor Eduardo Mendoza, barcelonés de pro, la bautizó en su novela del mismo título como “la ciudad de los prodigios” porque, en Barcelona, todo es posible. Otros, por el contrario, achacan a la ciudad condal un cierto provincianismo que, como la caspa, se sacude de cuando en cuando organizando acontecimientos culturales y deportivos de repercusión mundial.

Sin embargo, el nacimiento de la ciudad fue, más que un diálogo entre diferentes culturas, un monólogo impuesto por la fuerza. En el siglo I a.C. los romanos ocuparon un asentamiento ibérico en las faldas del monte Táber y establecieron una pequeña colonia. La llamaron Barcino. Levantaron murallas que resguardaron a la población durante casi dos mil años, hasta que fueron derribadas con motivo de la celebración de la Exposición Universal de 1888. Barcelona se soltó el viejo corsé de piedra, respiró hondo y ensanchó su perímetro.

De cara al mar

Nacía el siglo XX y el Modernismo y el Novecentismo transformaron la imagen y la vida de la ciudad. Barcelona dejaba atrás su pasado industrial –por entonces era conocida como ‘la pequeña Manchester’– para abrazar las vanguardias culturales y convertirse en punto de encuentro donde se experimentaban los avances científicos y artísticos procedentes de París y Londres. Un espíritu aperturista que llegó para quedarse y que todavía impregna todos los ámbitos de la vida ciudadana.

Y es que Barcelona tiene el moderno subido. Los Juegos Olímpicos de 1992 supusieron para la ciudad el aldabonazo definitivo para darse a conocer internacionalmente como una urbe cosmopolita y de marcado carácter cultural. Las actuaciones urbanísticas realizadas para acoger aquel evento deportivo permitieron a Barcelona ganar algo bastante más importante que un puñado de medallas: el mar. El traslado de una línea férrea que cerraba la visión del mar desde la ciudad permitió a los barceloneses contemplar de nuevo el Mediterráneo.

Desde entonces, la fachada marítima se ha convertido en uno de los espacios de ocio más concurridos de la ciudad, desde el Muelle de la Madera y los alrededores del Palacio de Mar hasta la Rambla y la zona del Puerto Olímpico. Las playas de la Barceloneta, Sant Sebastiá, Nueva Icária, Bogatell, Mar Bella y Nueva Mar Bella –que en total suman cuatro kilómetros de longitud– vuelven a cobrar vida cada verano, ocupadas por turistas y lugareños. Además, las obras en el Litoral del Besós, lugar de celebración del Fòrum 2004, han permitido a Barcelona contar con nuevas zonas verdes y de esparcimiento, un nuevo zoo marino y estrenar una zona de baños con aguas tranquilas, ubicada en terrenos ganados al mar. El mar se suma así a la larga lista de encantos que esta ciudad ofrece al visitante.

Moderna y modernista

Barcelona posee un indudable interés arquitectónico: desde los restos del Barrio Judío y de las murallas romanas que aún se conservan hasta el nuevo urbanismo, en el que destaca, muy especialmente, el patrimonio modernista. La ciudad es una especie de museo del Modernismo al aire libre. El inacabado templo de La Sagrada Familia, la Casa Batlló, la Casa Milà, la Casa Calvet, el Palau y el Parque Güell –obras todas de Antonio Gaudí, figura esencial de este singular estilo–, la Casa Amatller y la Casa Lleó i Morera son algunos de los edificios más representativos.

La mayoría se encuentran en el Eixample, un área proyectada con tiralíneas en 1860 y que constituye un modelo de ordenación urbana único en Europa. Únicamente la interminable Avenida Diagonal, que cruza la ciudad de levante a poniente, rompe la perfecta cuadratura del Eixample.

El visitante puede elegir el Paseo de Gràcia como punto de partida para iniciar el recorrido por la llamada Ruta del Modernismo, una iniciativa del Ayuntamiento barcelonés que pretende dar a conocer su rico patrimonio arquitectónico. Todas las firmas importantes de moda, nacionales e internacionales, cuentan con un establecimiento propio en este elegante bulevar, centro residencial de la alta burguesía catalana hasta bien entrado el siglo XX. La Rambla Catalunya, bordeada de árboles, corre pareja al Paseo de Gràcia. Las terrazas de las cafeterías y los restaurantes se alternan con la entrada a las modernas galerías comerciales llenas de luz.

Llegamos a Plaza Catalunya, un hervidero de gente las 24 horas del día. Aquí nace la que posiblemente es la calle más conocida de la ciudad condal: La Rambla. Serpenteando desde la Plaza Catalunya hasta la Estatua de Colón que otea el horizonte junto al mar, en este paseo se agolpan kioscos de prensa, puestos de flores de vivos colores, tiendas de recuerdos y todo tipo de artistas callejeros a lo largo de sus aceras. Como lugares de interés están el Mosaico de Miró, el Gran Teatre del Liceu –reconstruido tras el incendio que lo redujo a cenizas en 1994– y el Mercat de la Boquería, puntal de la oferta gastronómica por la excelente variedad y calidad de sus productos.

Recorrido por la historia

Cerca de La Rambla, el Portal del Ángel recibe al visitante que desea adentrarse en el Barrio Gótico, corazón de la parte vieja. En esta zona se encuentra el Museo de Historia, que permite recorrer el subsuelo de la Plaza del Rei, una de las más bonitas y mágicas de la ciudad. Una excelente opción supone tomarse un respiro en la Plaza de la Catedral y contemplar este imponente edificio gótico del siglo XIV.

Situado en torno a la Iglesia de Santa María del Mar, el Barrio de La Ribera reúne algunos de los lugares más interesantes de la ciudad, como el Museo Picasso, el Mercado del Born –a la espera de una reforma que lo transforme en una inmensa biblioteca– y la Estació de França, terminal ferroviaria construida sobre una impresionante estructura metálica. Junto a La Rivera, el Parque de la Ciutadella es la principal zona verde de la Barcelona vieja. Cuenta con un gran lago, un umbráculo donde crecen plantas tropicales y alberga, también, el zoo de la ciudad.

Nos dirigimos hasta el Paseo Marítimo y montamos en el teleférico que asciende hasta la montaña de Montjuïc. Desde su mirador dominamos el puerto y contemplamos las mejores vistas de Barcelona. Aún no ha caído la noche. Todavía hay tiempo para admirar la Fundación Miró, el vetusto Teatro Greg, recorrer las callejuelas del Pueblo Español y dar una vuelta por la Villa Olímpica, centro neurálgico de aquellos Juegos que, hace poco más de una década, cambiaron para siempre la fisionomía de esta hermosa ciudad.

Barcelona se extiende a lo largo y ancho de 92 kilómetros cuadrados y en su centro urbano alberga una población de 1.600.000 habitantes (3 millones en el área metropolitana). El Aeropuerto Internacional El Prat, remodelado en los 90 por el arquitecto Ricardo Bofill, se encuentra a 13 kilómetros de la ciudad.

DÓNDE DORMIR:

  • Barberà Parc
    Ctra. Nacional 150 km 6,7 (Sector Baricentro)
    08210 – Barberà del Vallès
    (Barcelona)
    Tel: +34 937003900
    Fax: +34 937003910
    info@eurostarsbarberaparc.com
  • Cristal Palace
    Calle Diputación, 257
    08007 – Barcelona
    District: Eixample
    Tel: +34 934878778
    Fax: +34 934879030
    recepcion@eurostarscristalpalace.com
  • Eurostars Anglí
    Anglí, 60
    08017 – Barcelona
    District: Sarrià-Sant Gervasi
    Tel: +34 932069944
    Fax: +34 932069945
    info@eurostarsangli.com
  • Eurostars Gaudí
    Consell de Cent, 498-500
    08013 – Barcelona
    District: Eixample
    Tel: +34 932320288
    Fax: +34 932320287
    info@eurostarsgaudi.com
  • Eurostars Mitre
    Calle Bertran, 9-15
    08023 – Barcelona
    District: Sarrià-Sant Gervasi
    Tel: +34 932121104
    Fax: +34 934189481
    info@eurostarsmitre.com
  • Grand Marina Hotel
    Moll de Barcelona, s/n
    08039 – Barcelona
    District: Ciutat Vella (Raval)
    Tel: +34 936039000
    Fax: +34 936039090
    info@grandmarinahotel.com
  • Laietana Palace
    Via Laietana, 17
    08003 – Barcelona
    District: Ciutat Vella (Gòtic)
    Tel: +34 932687940
    Fax: +34 933190245
    info@eurostarslaietanapalace.com
  • Parc del Vallès
    Artesans, 2-8
    08290 – Cerdanyola del Vallès
    (Barcelona)
    Tel: +34 936920661
    Fax: +34 936920482
    info@hotelparcdelvalles.com

DÓNDE COMER:

  • SALSITAS (Nou de la Rambla, 22): Las cenas más bailongas de la ciudad.
  • SANDWICH&FRIENDS (Paseo del Borne, 27): ‘Fast food’ de diseño.
  • EL FORO (Princesa y Comerç): Un punto de encuentro entre el arte y la comida.
  • SALERO (Rec, 60): Romántico y acogedor. RA (Plaza de Gardunya): Terraza ‘cool’.
  • SUBORN (Calle de la Rivera, 18): Combina cenas y música de baile.

DÓNDE COMPRAR:

  • En el eje Rambla-Paseo de Gracia-Avenida Diagonal se encuentran las mejores tiendas de la ciudad.
  • La CALLE AVINYÓ es de visita obligada para los más ‘fashion’; allí destacan las tiendas TRIBU y SODA.
  • GALERÍA GRALLA HALL (Portaferrisa, 25): Donde se visten los modernos.
  • GOTHAM (Cervantes, 7): Mobiliario ‘kitsch’. DOM (Paseo de Gracia, 76): Los complementos más ‘cool’.
  • BOULEVARD ROSA (Paseo de Gracia, 55): Moda de diseño y precios de escándalo; entra en ZAS TWO y LES ENFANTS TERRIBLES.

DE COPAS:

CAFÉS

  • CAFÉS: XOCOA (Petritxol, 12): Repostería artesanal en ambiente moderno.
  • MUEBLES NAVARRO (Riera Alta, 4): Antigua tienda reciclada en cafetería. Excelentes bocadillos.

CLUBES

  • FONFONE (Escudellers, 24): Dos ambientes: chill out y dance.
  • ZENTRAUS (Rambla del Raval, 41): Club electrónico recién inaugurado.
  • NITSA (Nou de la Rambla, 123): Un clásico.
  • MOND CLUB (Córcega, 636): Pop y petardeo.
  • DOT (Nou de Sant Francesc, 7): Funk, lounge y breakbeat.
  • ROW (Roselló, 208): Sesiones de djs.
  • DISCOTEQUE (Poble Espanyol): En verano se transforma en LA TERRAZA. Buena música house.
  • MOOG (Carrer Arc del Teatre, 3): Gran programación de djs.

MUSEOS:

  • MUSEO PICASSO (Montcada, 15-23).
  • FUNDACIÓN JOAN MIRÓ (Parc de Montjuïc, s/n).
  • MUSEO DE ARTE CONTEMPORÁNEO –MACBA– (Plaza de los Ángeles, 1).
  • FUNDACIÓN ANTONI TAPIES (Aragón, 255).
  • CASA MUSEO GAUDÍ (Parque Güell).
  • CENTRO DE CULTURA CONTEMPORÁNEA –CCCB– (Montalegre, 5).
  • MUSEO DE HISTORIA: Formado por el Conjunto Monumental de la Plaza del Rey, el Museo-Monasterio de Pedralbes, el Museo-Casa Verdaguer y el Centro de Interpretación del Parque Güell.

Fuente de esta primera parte del reportaje: Fundación Eroski

DE ARROCES POR BARCELONA

Es un hecho harto conocido que cada país, o cada cultura, tiene un producto que simboliza su alimentación básica. En muchos países asiáticos, es el arroz; en algunos países del norte de Europa, la patata; en nuestra tierra, el pan, y más exactamente, el pan de harina de trigo. Sobre el pan, se han elaborado millones de reportajes, artículos y proverbios, y aunque su consumo hoy está en baja, ¡los que faltan por escribirse!

En cambio, hay muy poca literatura sobre el arroz. En las mesas catalanas, y a despecho del “arroz del jueves”, es un elemento secundario, y hasta no hace mucho (con la llegada de la multiculturalidad) ha tenido muy poco protagonismo en nuestra tierra, aunque ha sido citado habitualmente en todos los libros de cocina, como el de fray Sever d’Olot, Llibre de l’art de cuinar (1787), donde da recetas de guisos tan curiosos como el de calabaza con arroz, bueno por no producir inflamaciones internas; el de arroz con leche de almendras, que es “guiso de drogueros y señores”; la sopa de arroz blanca y fina (con harina de arroz), propia del Jueves Santo y días de gran ayuno, o el potaje de los ángeles, a base de arroz, leche, huevos, azúcar, canela y clavos, que según fray Sever es el mejor de los guisos.

No obstante, la presencia del arroz siempre parece anecdótica, y va más ligada a la fiesta y al jaleo que a la gastronomía. Son ejemplos la Colla de l’Arròs de los tiempos del alcalde Rius i Taulet, a finales del siglo XIX, o los banquetes familiares y populares en Montjuïc, primero, y en las Planes, después. El estrellato del arroz no se acerca, ni de lejos, al del bacalao, que se convierte, también, en un elemento de referencia.

Todo eso no quita que a lo largo de muchos, pero muchos años, las comidas de los barceloneses comenzasen siempre, sin sorpresa alguna, con el guiso de sémola, arroz y fideos, que algún día, sobre todo en verano, se servía con legumbres y verduras. Una vez a la semana, el jueves, o tal vez el domingo, se cocinaba arroz a la cazuela; lo que sobraba (nuestros antepasados no tiraban nada) se comía para cenar, pasado por la sartén. También en los restaurantes, de ricos o de pobres, ofrecían diversos platos, por ejemplo el arroz a la capuchina o con zapatitos (es decir, con mejillones).

Restaurantes marineros

Hoy, más que preguntar: ¿Dónde se puede comer un plato de arroz?, se debería decir: ¿Dónde no lo hay? Hay pocas arrocerías, pero muchos, muchísimos restaurantes que incluyen el arroz en su menú o carta.

Cuando se abrió el primer Xàtiva, que después fue el Autèntic Xàtiva, y ahora es el Castell de Xàtiva, “se animó porque en Barcelona no había arrocerías”, según su propietario, y tiene razón, al menos que se anunciaran como tales había muy pocas. L’Elche fue de las primeras, y de aquí salió L’Elx al Moll. Después se han inaugurado dos Tapelia, la de Sarrià-Sant Gervasi , y la Tapelia del Eixample, que pertenecen a una cadena alicantina, y el Xàtiva.

En la Barceloneta

Pero el arroz, más que las técnicas avanzadísimas de la cocina novísima, de la construcción o la desconstrucción, lo que exige es un cocinero o una cocinera que tenga buena mano. Este es uno de sus rasgos; otro es que los sabores del arroz pegan mucho con el aire marinero. Y si unes estos dos rasgos llegarás a una conclusión: es mucho más fácil encontrar arroz en la Barceloneta que en los restaurantes fashion del Born, por ejemplo. En la Barceloneta el arroz te saldrá por las orejas, desde el Cheriff a Can Solé, ya centenario, o en Can Ramonet, abierto como taberna desde el año 1763. La paella, la fideuá y el arroz a la marinera, con marisco o con bogavante, ahora de moda, se encuentran en casi todos los establecimientos, sean clásicos o modernos, o estén escondidos, como el Botavara, o al pie de agua, como La Gavina o El Merendero de la Mari. La lista es interminable: Can Costa, Can Ros, Ca la Nuri Platja, l’Agua o el Barceloneta entre tantos otros.

Siguiendo la línea de mar, pero ya en el distrito de Sant Martí, el arroz continúa: Mango, en la playa de la Nova Icària, con una clientela muy joven; La Oca Mar, como un barco apunto de partir, o el Xiringuito Escribà, con una terraza con una vista tan relajante como su música.

Rambla arriba

Saliendo de los barrios marineros pasamos por el 7 Portes, un clásico de las paellas, con cocina abierta de 13 a 1 horas, todos los días del año. Sin embargo, en Ciutat Vella y en el Eixample aún hay muchos restaurantes que tienen la costumbre permanente de servir arroz determinados días de la semana. En Cal Lluís el menú del mediodía, de 7 € con bebida, incluye paella el jueves, arroz negro el viernes, y arroz con bacalao y verduritas el lunes; mientras que en la carta son fijos la fideuá, el arroz negro y el de señorito (todo pelado, sin cáscaras). Sobra decir que aquí son de ascendencia alicantina, al igual que el Racó de l’Agüir: arroz todos los jueves, fijo en el menú y en la carta en las modalidades al horno, negro y a banda, pero, ¡eh!, del interior, y una especialidad no demasiado corriente: con coliflor y bacalao.

También el Ponsa, de toda la vida, conserva la costumbre de arroz el jueves, como el Cherpi, de Sarrià, que es, sobre todo, un bar de tapas.

Volviendo al Eixample, es preciso recordar establecimientos que han hecho del arroz su carta de presentación, como la Casa de València, ¡por supuesto!, La Camarga o el Cullera de Boix, moderado en precios; también los que ofrecen recetas especiales con verduritas y setas y con bogavante: La Clara; Speakeasy, con bacalao, hojas de parra y foie; Racó d’en Cesc, o sencillamente una buena tortilla de arroz en el Ovum.

Quienes circulan por Sarrià-Sant Gervasi seguro que ya conocen la renovada La Xarxa, una marisquería que también ofrece un buen surtido de arroz marinero, y cambiando de estilo, los risotto de Le Quattro Stagioni, comentario que podríamos hacer extensible a muchas trattorie italianas que hay en la ciudad.

Tampoco es necesario explicar a los habituales de Gràcia, hoy tan propensos a las cocinas forasteras, las excelencias de un establecimiento de lo más catalán: el Envalira. Sin embargo, no son tantos los que conocen La Mifanera,la cocina del arroz, aunque aquí ya entramos de pleno en las fórmulas exóticas, categoría en que también podemos incluir el Basmati o el Salta. Esto nos lleva a un panorama diferente: la presencia de tantos restaurantes de cocina oriental donde el arroz es la base de todo, y como ejemplo definitivo, la cocina cantonesa. Nos podríamos perder en un listado inacabable, pero es de cita obligada el Indochine, con su arroz sofrito con cilantro y albahaca, una maravilla.

Para acabar, dos noticias muy diferentes pero que demuestran el interés que despierta el arroz en nuestra casa y en el mundo: primera, que el año 2002 el Parlamento de Cataluña decidió proteger el cultivo del arroz en todas las zonas húmedas de interés ambiental que tenemos en nuestra tierra, y, segunda, que el Gobierno de Taiwán ha decidido fomentar la producción de arroz en diversos colores (amarillo, rosa, púrpura…) para hacerlo más atractivo a la gente joven. Para conseguir el color adecuado se utilizarán materiales que a la vez aporten vitaminas o bien antioxidantes.

Redactados por:
Julià Peiró (periodista)

Fuente de esta segunda parte: BCN.es

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